jueves, 3 de abril de 2014

La semana fantástica

Lunes lebechoso en el que muchos optaron por las planicies ermiteñas, otros tantos por el caos malvinero y su extensión on-shorista albutereño. Y un solitario windsurfer por el espumoso campo de patatas petintero en que se convierte varadero cuando el lebeche está para 4.7 

Martes traicionero y mareón, sólo apto para incondicionales de la ermita.

Miércoles de NW fuerte, fuerte… ¡muy fuerte! 4.7 unos, 4.5 otros, incluso 3.7 se llegó a montar en arenales aquel día. 

Jueves con un mar creciendo, en el que la brisa de lebeche que apareció al mediodía parecía presagiar un desastre al romper la ola, pero todo lo contrario, lo que hizo fue regalarnos una de las mejores sesiones arenalienses de windsurf en mucho tiempo. 
  





Viernes levantoso, con un inicio tímido pero acabando con una explosión de calidad disfrutada por tres viciosos. 





  






Sábado madrugador, en el que nadie quería que se le hiciera tarde. Desde las 7 de la mañana las olas ya estaban siendo acuchilladas por varios clásicos e incondicionales. La buena dirección y el tamaño de la ola junto con el levante bastante anortado hizo que se pudiera surfear de lo lindo. 








Domingo surfero de los buenos, el mar bombeaba sin parar con buen tamaño y orden; 


de repente, pasó algo parecido al jueves, una brisa de SW hacía pensar que la ola se iba a romper, pero en lugar de eso, nos deleitó con lo que sin duda ha sido la mejor sesión arenaliense de mi vida… Olas de mástil peinadas por viento side off y a su vez, ayudadas por éste a que no se rompieran, sino a que abrieran como una cremallera perfecta. Viento justo para remontar la serie y ponerte en el pico. Ya sabemos lo que proporciona esta suma: acelerar de 0 a 100 en centésimas de segundo cuando empiezas a bajar esa cuesta líquida. Tumbada de vela y clavada de canto para subir de nuevo arriba de la ola y darle fuerte. Correr por esa pared sumando la velocidad de ir al largo más la pendiente de esa ola de mástil y buscar el punto crítico del labio para que nos golpee y salir volando cayendo de nuevo en ella. Repetir esos movimientos hasta terminar de exprimir la ola, y acabar con ese éxtasis húmedo llamado sideoff. 






 Fotos de Álvaro García, Ivan Ruiz, Rubén y windsurfsobreruedas.com

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